viernes, 4 de octubre de 2013

Medios y libertades en disputa


I. Se redefinen formas de hacer política.

La década de los setenta del siglo pasado sirvió como parte aguas para la discusión de un nuevo orden informativo internacional. El despegue y desenlace de esta controversia condujo al debate sobre la pertinencia del esquema mundial prevaleciente en el campo mediático. La UNESCO sirvió de plataforma para impulsar distintos estudios que precipitaron crisis en su seno y sirvió como detonante sobre los cambios que sobrevendrían en el campo de la comunicación. Se avizoraban mutaciones no solo en el orden tecnológico también muchas serían de carácter conceptual. Como corolario apareció Voces Múltiples, Un Solo Mundo (Unesco 1980) un informe de compromiso ante los intereses en pugna. Ninguna de los dos sectores fundamentales cedió posiciones. La comunicación se convirtió en un campo no negociable de la política exterior de Estados Unidos. Los países del tercer mundo adquirían plena conciencia de las grandes brechas informativas existentes y del carácter unidireccional de la comunicación a la vez que pedían su reversión.
                                                                                                                    
La trascendencia de esas refriegas alcanza el presente. La ligera inclinación de la balanza a favor de las tesis estadounidenses, específicamente su defensa del libre flujo informativo - parte medular de su doctrina - precipitaría la ampliación del concepto de libertad de expresión ciudadana, volviéndole extensivo a la publicidad comercial (Libertad de expresión comercial. Informe sobre la comunicación en el mundo. Unesco 1990). Una especie de castración conceptual. Unos años antes que la UNESCO restara eficacia y redefiniera la libertad de expresión ciudadana, el gobierno del presidente Ronald Reagan empezaba en Estados Unidos el desmantelamiento de la prohibición de la propiedad cruzada. Los estrategas de ese país tenían en miras fortificar y apuntalar un nuevo orden informativo comandado bajo su égida. En 1990 la Unesco daba un giro, coincidiendo con los esfuerzos que hacía Estados Unidos por afianzar su hegemonía mundial. Hoy su predominio resulta indisputable.

Los paradigmas sustentados en el mercado y la comunicación metieron la política por nuevos rumbos, creando otros espacios y formas para su realización. El acrecentamiento del poderío mediático y su concentración en pocas manos marcan la pauta y forman parte inexorable del entramado mundial, regional y nacional. Los medios audiovisuales redefinen las maneras de hacer política. El sistema de representación prevaleciente muda de sitio. Surgen los líderes electrónicos -una metáfora de Furio Colombo- cuyo prestigio muchas veces se orienta a disputar la supremacía a los liderazgos políticos tradicionales o bien tienden a sustituirlos. En ese mismo instante irrumpe pletórica la centralidad comunicacional de la política. Las agendas políticas deben ser negociadas con quienes detentan la propiedad y dirección de los medios. La intermediación ejercida por los políticos ante el Estado viene a ser contrarrestada o arrebatada por los medios.

Sin la comprensión del contexto que marca transformaciones irreversibles sería imposible entender la preeminencia que adquiere la comunicación. En esta metamorfosis políticos y académicos están conscientes que "en todo el mundo, los medios de comunicación son la forma de comunicación decisiva", lo que implica que "la política es fundamentalmente una política mediática". (Castells, 2012, 261). La función y alcance de los medios es revalorizada. Para Guillermo Orozco los medios son lenguajes, metáforas, lógicas, empresas, escenarios donde se disputa el poder. Desde esa misma perspectiva, Raúl Trejo Delarbre expone "que los medios de masas no sólo contribuyen a la conformación de gustos y estilos culturales sino que, a la vez, tienen un papel indispensable en la definición de consensos en las sociedades contemporáneas" (Trejo 2005, 171). El uso instrumental de los medios y su definición funcionalista resultan demasiada estrechas.

Al convertirse en las nuevas plazas públicas, la clase política se ve obligada a dominar sus lenguajes, atender sus lógicas y formatos. Los medios rehacen todo el cuadro actoral. La clase política sale a su encuentro con la misma fruición con que busca la adhesión de los votantes y el beneplácito ciudadano. Es la primera vez en la historia que los medios imponen las reglas del juego político. Una dictadura que están aprendiendo enfrentar. Primero a través de un aparato mediático propio y otra mediante las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y comunicación. El especialista en imagen ocupa un lugar privilegiado. Las frases cortas y brillantes son compensadas. El lenguaje elíptico sufre un duro revés. Premia el azul telegénico. Los políticos se salen del parlamento para instalarse preferentemente ante el set y cámaras televisivas. Nada atrae tanto a los políticos como las cámaras televisivas.  
        
El ascenso de la televisión ocurre de forma meteórica, nada queda fuera de sus reflectores. La religión, la guerra, los deportes, la política, la cultura, la educación, son acotados gracias a su creciente influjo. Su poder quedó definido con la cobertura que hicieron las cadenas televisivas estadounidense de la guerra en Vietnam (1973-1975). En la medida que ocurría el proceso de integración y convergencia de los satélites, la electrónica y la comunicación social, su influencia determinante se expandía. El nuevo sistema de propiedad acrecentaba el poder de sus dueños, originando conflictos de interés que no cesan todavía. El poder de los medios cada día que pasa se reafirma y acrecienta. Son los encargados de moldear nuestras mentes y surtir nuestro imaginario. Como reconoce Castells "las relaciones de poder se basan en gran medida en la capacidad para moldear las mentes construyendo significados a través de la creación de imágenes". Los políticos saben que comunicar es gobernar y especialmente frente a las cámaras.

            II. Medios a debate.

El debilitamiento de la clase política resulta directamente proporcional con el fortalecimiento de las posiciones adquiridas por dueños de medios y anunciantes. El modelo empresarial sobre el que se asienta su existencia abre el apetito de los anunciantes. Se ven tentados por incidir en sus políticas informativas y editoriales. La mercantilización de la información resulta evidente. Se habla de consumidores no de ciudadanía, el rating se convierte en alfa y omega, determina los porcentajes publicitarios, su vida misma. El mayor o menor flujo de anuncios depende del número de televidentes, radioescuchas o lectores que capten sus emisiones y favorecen su circulación. El pluralismo informativo se debilita, empresarios y gobiernos se atienen únicamente al santo y seña de los índices de audiencias y lectores. No atienden otros parámetros igualmente importantes.
Se olvida deliberadamente que el pluralismo mediático constituye una condición necesaria  para el pluralismo político. El tema de las minorías políticas, sociales, étnicas y culturales en procesos galopantes de concentración mediática debería interesar de sobremanera. Sin mayores preámbulos son invisibilizadas. Amplios sectores quedan fuera del radar por no disponer de recursos económicos suficientes. El fenómeno resulta fácilmente determinable durante los procesos electorales. El costo de las campañas se ha disparado. La falta de dinero impide recurrir a los medios, sobre todo de la televisión cuyas tarifas resultan inalcanzables para quienes carecen de plata. El análisis debe efectuarse en términos de equidad y no simplemente desde  la perspectiva económica. El despegue de los medios de comunicación en Nicaragua siguió el esquema de desarrollo socioeconómico del país. Garantizar acceso a los medios significa garantizar canales de expresión a sectores  tradicionalmente excluidos, sin necesidad de mediaciones espurias.

La centralidad comunicacional de la política desplaza el eje de gravitación a favor de medios y periodistas. El liderazgo ejercido antaño por los políticos pasa a un segundo plano. Como expone el venezolano Eduardo Fernández, no hay duda "los medios están cumpliendo una labor de intermediación e interpretación entre las instituciones y el pueblo, labor que antes, cuando los medios no estaban tan desarrollados, cumplían los partidos políticos". (Revista Contribuciones, 1996) El ascendiente adquirido ante la sociedad les convierte en interlocutores ineludibles y privilegiados. Su funcionamiento incesante y la ductilidad con que operan, su actividad en tiempo real las 24 horas del día durante los 365 días del año, les transforman en actores políticos de primer orden. El parlamento se debilita. Los procesos de discusión legislativa adquieren mayor o menor relevancia según los intereses en juego y la resonancia que adquieren en los medios.

Uno de los aspectos más visibles viene a ser la manera que se ha revertido contra la clase política la entrega de las frecuencias radioeléctricas. En la práctica las dimisiones realizadas en la esfera mediática se han traducido en tener que regatear espacios ante quienes resultaron favorecidos con el otorgamiento de las frecuencias radiales y televisivas. Pocas veces invierten en los medios del Estado. La utilización que realizan de estos canales es meramente instrumental y están bajo el mando de la cabeza de gobierno, ni siquiera funcionan como medios estatales. El crecimiento exponencial de los medios, sobre todo en el campo de las telecomunicaciones y las transmisiones satelitales consolida y expande el poder mediático.

La televisión refuerza su condición hegemónica. Se ubica en la cúspide de la pirámide mediática, capitaliza a su favor la mayor cuantía de las inversiones que hacen los políticos por situar su imagen entre la ciudadanía y el electorado. Especialmente los gobernantes que han caído seducidos a sus pies. Ante la máxima invariante "gobernar es hacer creer", la imagen se convierte en ley. "Determina los índices de popularidad, la composición de los gobiernos, las jerarquías en el Estado, el calendario y los contenidos del discurso público". (Debray Régis, 1994, 280). Resulta un total contrasentido y un boomerang que los beneficiarios de las frecuencias hayan adquirido mayor poder incluso que los gobernantes que se las otorgaron. La clase política resulta víctima de su propio desposeimiento. Un tema que debería concitar el interés de sociólogos y politólogos.

Ejemplo elocuente por su cercanía geográfica y el creciente ascendiente que tiene en la parrilla televisiva nicaragüense resulta ser Guatemala. El control que ejerce Ángel González en la televisión de ese país ha debilitado a la clase política guatemalteca. No existe candidato a la presidencia de la república que no haga romería hasta Miami para pedir su indulgencia. Este mismo fenómeno es perceptible en México. El poder de Televisa sigue siendo incontrastable. Las decisiones que imponen en sus políticas editoriales e informativas han sido cuestionadas debido a que otorgan mayor o menor visibilidad a determinadas alianzas, partidos y candidatos. El juego democrático se pervierte. Los medios eliminan o restringen sensiblemente las imágenes de las fuerzas políticas y candidatos con las que no se sienten identificados. En muchas ocasiones imponen purgas que a la postre resultan fácilmente discernibles.

El paso de la propiedad individual a la propiedad corporativa somete a los medios muchas veces a servir primordialmente a los intereses de sus dueños en detrimento de la ciudadanía. Un fenómeno un tanto parecido acontece con los medios oficiales y oficiosos. No hay acogida a la crítica ni a los cuestionamientos. La naturaleza de sus narrativas son laudatorias hacia los poderes establecidos. Esta circunstancia vuelve apremiante analizar la adquisición de El Nuevo Diario, por parte del Banco de la Producción (Banpro). Los cambios introducidos en sus políticas informativas y editoriales han sido en menoscabo de la sociedad nicaragüense. Los intereses que giran alrededor de una corporación bancaria limitan la autonomía e independencia de cualquier medio de comunicación. Las concesiones que otorgan a la clase gobernante son infinitas. Vuelve abrir a debate la propiedad de los medios. Un tema que en Nicaragua no acaba de comprenderse ni dilucidarse.

En nuestro país prevalece una confusión ¿deliberada? al equiparar la compra-venta de un periódico, una estación televisiva o una radioemisora con una simple transacción mercantil. Existen sectores interesados que se niegan aceptar que no es lo mismo vender una empresa televisiva, una radio o un periódico que vender una fábrica de caramelos o de zapatos. Confunden su lógica de funcionamiento, extrapolándola al campo mercantil. El hecho que los medios funcionen como empresas comerciales no debe hacernos olvidar que también cumplen funciones de interés público de primerísima importancia: vierten visiones de la realidad, informan sobre lo que acontece en el mundo y el entorno cotidiano, construyen el imaginario, refuerzan o debilitan identidades, la fiscalización que efectúan está dirigida a controlar los abusos cometidos por los distintos poderes.

Las limitaciones impuestas a sus periodistas y colaboradores han repercutido sensiblemente en su calidad informativa. La lista de desaguisados es impresionante. Resulta sumamente perceptible. Eliminaron el suplemento humorístico El Alacrán, las primeras censuras fueron determinantes para que el caricaturista Pedro Xavier Molina pusiese su renuncia y se incorporase al cuerpo de periodistas de Confidencial; suprimieron Don Procopio y Doña Procopia, luego vetaron la columna semanal del periodista Onofre Guevara, encargado también de redactar Don Procopio y Doña Procopia, una columna humorística que hacía sorna fundamentalmente de la clase gobernante, prohibieron la publicación de los artículos de Fernando Bárcenas, periodismo investigativo cero, críticas al gobierno cero. Estos sismos están ocasionando migraciones hacia otros medios. Ni siquiera han reparado en los efectos perniciosos de estas medidas. Están más atentos en quedar bien con el estamento gubernamental que en la calidad de las informaciones que brindan a sus lectores.


III. Sustituir modelo existente

Algunos gobiernos han decidido restar eficacia y se han empeñado en sustituir el modelo de comunicación existente por otro que responda plenamente a sus expectativas. Estamos en presencia de una disputa por conquistar, cooptar, comprar, silenciar, acaparar medios y silenciar voces discordantes. Parte sustantiva de la lucha política se libra en los medios y a través de los medios. Una de estas manifestaciones son los cambios introducidos en las legislaciones de algunos países de la región. Un intento por revertir el modelo imperante. En Nicaragua sigue vigente inexplicablemente una ley (Ley 200) del siglo pasado, al margen del desarrollo que ha experimentado el país en el campo de las telecomunicaciones. Las concesiones de Telcor han resultado onerosas para el país y los usuarios.

En algunos casos los cambios legislativos ocurren para redefinir las reglas del juego como ocurre en México actualmente. En otros para apuntalar otro modelo de medios. Se trata de evitar concentraciones lesivas para la ciudadanía y de manera especial para la clase política. ¿Se estarán propiciando medidas que conduzcan a la creación de un modelo compartido, pluralista y democrático? ¿Será posible que las transformaciones legislativas conduzcan a redefiniciones en su funcionamiento?  El poder mediático es contrario a todo tipo de control y un poder sin control se convierte en un poder descontrolado. La salud democrática lo exige. Ante la imposibilidad de lidiar con algunos medios, los gobernantes actúan para mediatizar su comportamiento. Las sanciones contempladas en sus diferentes cuerpos normativos indican claramente un posicionamiento remiso frente a las críticas y cuestionamientos.

Con su actuación buscan el debilitamiento, censura o autocensura de medios y periodistas. Las condiciones en que operan son inmejorables. Se parcializa la entrega de la publicidad estatal, cierran el acceso a información pública en oficinas y ministerios, emiten leyes y decretos para complicar la renovación de las licencias de radio y televisión, recurren a las autoridades para ejercer intimidación, propician cierres indirectos y se amenaza con iniciar juicios a medios y periodistas, se abusa de las cadenas presidenciales, se hostiga a los periodistas, tratan de amedrentarles o callarles. Presenciamos la creación de un poder mediático sin precedentes en la región. Los medios ocupan un lugar central en sus decisiones políticas. Las inversiones económicas son millonarias. Sin ningún tipo de competencia.

Los cambios provocados por el despliegue prodigioso de las nuevas tecnologías explosionan, especialmente la expansión de internet y el atractivo que ofrecen las redes sociales, la apertura de blogs, el uso sistemático de Twitter, la fascinación que provoca You Tube, la plataforma que ofrece Facebook con la apertura de fans page, son indicadores insoslayables de cambios en las formas de circulación del discurso político. Modalidades que permiten formas de comunicación directa. Estamos frente a un punto de inflexión, sin que este se traduzca en eclipsar el antiguo modelo sustentado en la radio y la televisión. Ambos medios siguen siendo las principales agencias informativas y de entretenimiento. La televisión prolongará por algún tiempo su atractivo indiscutible y continuará siendo el sector más sujeto a control y acechanzas. Contrario a lo que piensan algunos "la televisión está viva y coleando y sigue siendo el principal medio de comunicación de masas del siglo XXI", como advierte Manuel Castells. (2012, 94). Estamos frente a otras formas de comunicación política en pleno despliegue.

Las nuevas tecnologías con las formas de comunicación política directa Se han convertido en otro sector en disputa por parte de la clase política. La seducción que producen ayuda a su desarrollo y crecimiento. Su utilización sistemática ha sido incrementada con el ánimo de evitar los filtros que imponen medios y periodistas. Esta situación está siendo objeto de análisis. Las comprobaciones indican que gobiernos de diferente signo político-ideológico las usan de forma sistemática. No todos guiados por el mismo ánimo.  Las posibilidades que abren las nuevas tecnologías son múltiples. El uso de Twitter de parte del presidente Barack Obama tiene la intención de evitar filtros y buscar como circular su discurso sin mediación alguna. Por ahora "Internet sigue siendo el lugar elegido para los mensajes no supervisados que amplían el alcance de las fuentes de información y desinformación, cambiando menor credibilidad por mayor diversidad". (Castells 2012, 312).

Las redes sociales al facilitar el encuentro con diferentes estamentos sociales, políticos, económicos y culturales, sin pasar por la criba que ejercen los medios, cumplen con el sueño dorado de los políticos de no tener que transar sus agendas. Aunque en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua este objetivo ha sido conseguido por los gobernantes mediante una política de comunicación renuente a la interpelación mediática. Las ventajas que ofrece este modelo son múltiples: evitan preguntas incómodas, canalizan la información oficial en su propio beneficio, obligan a los demás medios a estar atentos a las informaciones emanadas a través de sus canales informativos. Desatienden las disposiciones legales contenidas en distintos cuerpos jurídicos, obvian la obligación gubernamental de informar sobre la conducción de la cosa pública. Un poder paralelo que debilita, deslegitima, desacredita y pretende restar eficacia al sistema de medios existentes.

La diferencia sustancial entre los gobernantes que tratan de establecer comunicación directa con la ciudadanía viene a ser la forma que se comportan ante el sistema de medios de sus respectivos países. Este indicador  permite realizar una lectura acerca de su poca disposición de someterse al escrutinio, sobre todo de aquellos medios que no responden a sus intereses políticos inmediatos. En América Latina, en pleno auge de las comunicaciones audiovisuales, resulta evidente la alergia que sienten muchos gobernantes por someterse al ejercicio de contraloría social, política y cultural que ejercen los medios. Se han vuelto totalmente impermeables a todo tipo de interpelación mediática. El caso nicaragüense resulta paradigmático, aunque resulta idéntico en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Sus gobernantes prefieren el monólogo al diálogo. Son refractarios a las entrevistas de prensa. Dividen el campo mediático entre amigos y enemigos. Son abanderados de la polarización. Los medios son un campo no negociable en sus respectivas agendas. Un coto cerrado.

           
            IV. Con dispositivo mediático propio

Los gobiernos de Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia, están convencidos que entre mayor sea el número de medios disponibles con que cuenten más alta será la prima política disponible. Las sociedades actuales son sociedades altamente mass-mediatizadas. El entrelazamiento de las telecomunicaciones, la electrónica y los medios tradicionales torna imperiosa su presencia. Un fenómeno de alcance mundial. Nadie escapa al influjo de los medios. Su despliegue planetario los convierte en omnipresentes y omniabarcantes. Los políticos saben que a través de la comunicación tienden un lazo afectivo permanente con la ciudadanía, especialmente con sus bases políticas. La atracción que ejercen los medios en muchos gobiernos es más intensa que una aguja imantada. Son una prodigiosa máquina para la conducción política de la sociedad.

Los gobernantes de Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador han terminado por jinetear dos caballos. El ejercicio del poder político ha sido utilizado principalmente a su favor. La distribución de frecuencias radiales y televisivas continúan realizándolas en su propio beneficio. Siguen favoreciendo a sus aliados incondicionales. En algunos momentos se han decidido por la intervención de los medios, su cooptación e incluso compra. En Nicaragua asistimos a un proceso galopante de concentración. Un espacio celosamente custodiado. La entrega de frecuencias se ha convertido en una determinación estratégica. El poder gubernamental no tiene contrapesos en el campo mediático. Con el añadido que el disentimiento resulta inaceptable. En los medios bajo su influencia solo brindan espacio a las fuerzas gremiales y políticas afines. El ejercicio del pluralismo es impensable.  

Durante los últimos siete años el creciente proceso de concentración mediática en Nicaragua ha sido en una sola dirección. Ningún empresario ni miembro de la cúpula empresarial dispone de la cantidad de medios con que cuenta el gobierno a su favor. El control sobre la parrilla de la televisión en VHF y la posposición indefinida de la promulgación de una nueva Ley de Telecomunicaciones forman parte de un mismo fenómeno. Las prerrogativas concedidas a Ángel González en el campo radial y televisivo hasta el momento han resultado beneficiosas para los intereses del partido gobernante. ¿Ocurrirá mañana un fenómeno parecido al que ocurre actualmente en Guatemala? En este país González navega ahora con bandera propia. La inexistencia de programas de opinión en las estaciones televisivas de González en Nicaragua  (Canales 7, 9, 10 y 11) forma parte de un acuerdo tácito o explícito de no criticar la gestión gubernamental del presidente Daniel Ortega. Acción 10 el noticiero de mayor audiencia nacional mantiene impertérrita la nota roja.

La compra progresiva de radioemisoras se mantiene como parte de una estrategia encaminada a obtener mayor presencia en el dial. En las redes sociales nadie disputa terreno al sector gubernamental. Desde su regreso al gobierno dejó claro -a través de la definición de su política de comunicación- que pretendía eludir las críticas y cuestionamientos provenientes de medios y periodistas. En 2007 el primer sector en disputa fue el sector mediático. Esta circunstancia le permite operar con ventaja frente a los demás medios existentes. Sin dilaciones entró a copar este espacio. Las contradicciones surgidas durante los años 2007 y 2008 las resolvió a su favor. Optó por cooptar a las organizaciones gremiales. Desnaturalizó su perfil encuadrándolas bajo su hegemonía. El Colegio de Periodistas de Nicaragua (CPN) y la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), quedaron sujetas a sus directrices.

No contentos con alinear a su favor al ente regulador, ante las limitaciones que impone la Ley de Telecomunicaciones han decidido recurrir a las vías de hecho. La disponibilidad de su propio dispositivo ha resultado efectivo para contrarrestar el discurso emanado desde otros medios. La mayoría de las veces tratan de fijar su propia agenda y eludir cualquier mención a las afirmaciones y planteamientos realizados desde la otra orilla, creando una situación peculiar. Ante las diferentes crisis que ha vivido el gobierno, especialmente  los reclamos de pensión reducida por parte de los adultos mayores (Junio-2013), lo más visible fueron las omisiones informativas de los medios oficiales y oficiosos ante a lo que estaba ocurriendo frente a las instalaciones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Daba la sensación de que vivíamos en un país distinto o que estábamos ante realidades diferentes. Nunca se han referido a la golpiza propinada a los jóvenes la madrugada del 22 de junio, ni al despojo de vehículos, computadoras y celulares que fueron víctimas.

La disposición de un aparato mediático propio nada tendría de excepcional si no fuese porque fue construido con la intención de anular, desconocer, descalificar y escapar a las interpelaciones y a la función fiscalizadora que ejercen los medios. Un sistema paralelo de medios con mayores disponibilidades de recursos financieros y políticos. Con el añadido, como apunta Rubén Aguilar Valenzuela, refiriéndose a este fenómeno, por la manera en que operan: "En esta acción sistemática de descalificación, que pretende minar la confianza y credibilidad de los medios y periodistas críticos e independientes, se utilizan acusaciones y un lenguaje propio de sectores de la izquierda de los 60 que ya había desaparecido, pero con cierto nivel de eficacia para comunicarse y ganar a los simpatizantes. No resulta para convencer a otros sectores, pero no es eso lo que se busca". El objetivo fundamental ha estado encaminado a fortalecer sus bases. Aunque están intentando superar esta limitación al final el discurso sigue siendo el mismo. No pueden desprenderse del sesgo elogioso. Tampoco pueden criticar la gestión de gobierno.


V. Control versus libertad de expresión.

En América Latina nadie discute la prevalencia de dos modelos de comunicación. La diferencia en el caso mexicano, salvadoreño, chileno y costarricense, para ejemplificar, consiste en que no hay amagos por frenar la crítica ni torpedear la libertad de expresión. Mal que bien el sistema de medios en esos países tiene la posibilidad de una apertura pluralista. La alianza que mantenía el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con Televisa parece que está llegando a su final. La clase política mexicana tomó conciencia que parte de su debilidad radicaba en los poderes concedidos a Televisa y TV Azteca. Su tardanza en mediar en un campo sensible se había revertido en su contra. Las visiones y versiones a través de las que los pueblos construyen su imaginario, su conocimiento de la realidad, la manera que moldean sus afectos y desafectos, sus predilecciones políticas, educativas, económicas y culturales, no pueden ser acaparadas por empresas comerciales guiadas únicamente por el afán de lucro, ni quedar en manos de partidos políticos de naturaleza autoritaria.  

En países como Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Ecuador, cierta izquierda todavía no se libra de su lastre autoritario. La disensión es percibida como un desafío inamistoso con sus gobiernos. No hay manera de que entiendan que medios y periodistas, ejercen una función que hasta ellos mismos resulta beneficiosa. La diseminación de información contribuye a la bienandanza del país. Se necesita para tomar decisiones y emprender proyectos. La crítica sigue siendo mal vista y peor evaluada. Cargan con la rémora de ciertos partidos políticos de antaño. No pueden superar el síndrome de la conspiración. (Enzensberger, 1972). Los cuestionamientos se entienden como campañas enfiladas a desalojarlos del poder. El disentimiento no forma parte de su cuerpo doctrinario. En los medios bajo su mando no se admiten voces críticas, mucho menos que abran espacio, micrófonos y pantallas, para que se expresen los sectores opositores, ni las organizaciones de la sociedad civil. Persisten en actuar con afán proselitista. Están teñidos de propaganda. Resulta fácilmente detectable que sus discursos y narrativas son absolutamente elogiosas del poder gubernamental.

Mientras en la mayoría de países centroamericanos, para no ir más lejos, están permitidas las ruedas de prensa, las entrevistas, el diálogo y la crítica a los gobernantes, en el caso de los países que conforman el Alba se ha instalado el monólogo, la centralización de la información, la desconfianza, la imposibilidad de la rendición de cuentas y la función contralora que ejercen los medios para atemperar los abusos de poder es pasada por alto. No existe manera de aceptar la disidencia como forma genuina del juego democrático. Su relación con los medios resulta radicalmente diferente. Meramente instrumental. No son percibidos como dispositivos para el desarrollo del país. Si así fuese se hubieran interesado en promulgar la ley que manda el constituyente en relación al artículo 68 constitucional. En América Latina los políticos, cualquiera sea su signo ideológico, casi siempre se acercan a los medios con la intención de alinearlos a su favor. No perciben que el periodismo por su propia naturaleza siempre les resultará incómodo y no cejará en su empeño por cuestionar sus desafueros y abusos.

En esta encrucijada no se trata de escoger el mal menor. Sería dimitir y olvidar que las trabas para el ejercicio de la libertad de expresión forman parte sustantiva de las luchas emprendidas por quienes comulgan con el credo democrático. Lástima que en Nicaragua los empresarios no hayan comprendido esta verdad. Las batallas teóricas y prácticas para obtener y garantizar la democratización de la comunicación, deberían formar parte de estrategias encaminadas a revertir toda situación de inequidad e injusticia en el campo mediático. Los medios, en sus diferentes variantes, se han convertido en el escenario fundamental, en la prueba de las pruebas, para medir los niveles de tolerancia y pluralismo existentes en la sociedad contemporánea. Transigir equivaldría aceptar que ya nada puede hacerse por reconquistar una libertad cada vez más acotada, sujeta a caprichos políticos, a las veleidades de los anunciantes y a la maledicencia de los gobernantes. Al acecho y control de los empresarios.

Se vuelve imperiosa la formulación de nuevas propuestas que restituyan su carácter cívico y político a la de libertad de expresión. La mejor manera de ventilar las diferencias políticas, económicas y religiosas, sigue siendo a través de la discusión abierta. El debate y la controversia son las mejores armas para dirimir las diferencias. Los medios para ganar autoridad son los primeros llamados a crear espacios que permitan a la ciudadanía presentar sus demandas, cuestionar los distintos poderes, elevar sus peticiones ante diferentes instancias públicas y privadas, mostrar su desacuerdo acerca de la manera como se conduce la gestión pública, rechazar los abusos cometidos por empresarios y gobernantes, solicitar el relevo de sus autoridades, pedir cuentas a las autoridades estatales, exigir transparencia en el manejo de las finanzas públicas, disentir de las políticas económicas en marcha, reclamar mayor participación en temas de interés económico, político y social, admitir los cuestionamientos que les formula la ciudadanía, mostrarse contrarios a hipotecas onerosas de la soberanía nacional.

Discutir el tema de la libertad de expresión a la luz del presente siglo significa liberar este concepto de trabas políticas y comerciales. Los debates surgidos en los setenta y noventa del siglo pasado no han hecho más que poner en evidencia la urgencia de restituir la dimensión política a la libertad de expresión. Las grandes promesas que encierran las nuevas tecnologías en el campo de las libertades ciudadanas ya están siendo sometidas al acecho y control gubernamental y empresarial. En el siglo XXI la conquista de una auténtica libertad de expresión continúa siendo una de las exigencias más apremiantes. La desaparición de la privacidad, la intervención de nuestras comunicaciones a través de sistemas de espionaje cada día más sofisticados, las nuevas formas de censura, los linchamientos auspiciados por los medios, su acaparamiento, el acoso y asesinato de periodistas (Reporteros sin Fronteras, apuntó 15 periodistas muertos en América Latina), tornan imperiosa la lucha por conseguir que el ser humano pueda expresarse sin temor al silenciamiento y al golpe del hacha que amenaza cortarle la cabeza.

** Trabajo presentado en VII Congreso Centroamericano de Ciencia Política en Agosto 2013. 


Referencias Bibliográficas                      

Aguilar Valenzuela, Rubén. Autoritarismo y comunicación. Revista Etcétera, México. 23 de julio 2009.

Castells, Manuel. Comunicación y Poder. Siglo XXI Editores. México, 2012.

Debray, Regis. Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en occidente. Paidós Comunicación. Barcelona, 1994.

Enzensberger, Hans Magnus. Para una teoría de los medios de comunicación. Anagrama. Barcelona, 1972.

Fernández, Eduardo. Medios de comunicación: ¿Sustitutos de la actividad política?. Revista Contribuciones 2/1996, CEIDLA Konrad Adenauer Stiftung. Buenos Aires, 1996

Trejo Delarbre Raúl. Poderes salvajes, mediocracia sin contrapesos. Ediciones Cal y Arena. México, 2004.

UNESCO. Voces Múltiples, Un solo mundo. Fondo de Cultura Económica. México, 1980


UNESCO. Informe sobre la comunicación en el mundo. Francia, 1990.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Día Internacional del Periodista



El mundo rinde homenaje a la memoria Julius Fucik por su testimonio de vida y su legado de entereza ante sus verdugos. Reportaje al pie de la horca (1945) continúa inspirando a millares de periodistas comprometidos con un ejercicio riguroso de su profesión. En Nicaragua cada año se celebran diferentes actos donde se pasa revista a la situación que atraviesa la prensa nacional, las difíciles condiciones en que ejercen su profesión, las penurias y dificultades que viven los periodistas, sus desencuentros con el gobierno, los cierres de espacios, su decisión inquebrantable de continuar adelante, teniendo como norte al periodista nacido en la desaparecida Checoslovaquia (1903) asesinado en Alemania (1943) por huestes hitlerianas. El 8 de septiembre día de su ingresó a la posteridad fue consagrado como Día Internacional del Periodista. La celebración alcanza toda Nicaragua.

Rubén Darío 
La ocasión se vuelve propicia para celebrar también la herencia de decenas de hombres y mujeres que han ejercido el periodismo en las condiciones más adversas. Dentro de este contexto una de sus batallas más constantes sigue estando encaminada a conquistar una libertad de expresión sin condicionalidades, ni sujeción alguna con los poderes establecidos. Una lucha que todavía prosigue en el presente. El recorrido inicia desde los años anteriores a la ruptura del pacto colonial con España en 1821. Entre los más destacados alza su cabeza coronada de laureles, Rubén Darío, fundador de la crónica contemporánea. El andariego de encendidos oros dirigió y fue creador de más de una veintena de medios de comunicación. Un poeta metido al periodismo, un periodista fundador del movimiento modernista. Sus crónicas son un dechado de virtuosismo.

Rigoberto Cabezas
Pese a sus divergencias político-ideológicas, Rigoberto Cabezas y Anselmo Rivas, juntaron esfuerzos para lanzarse a la aventura de fundar Diario de Nicaragua, el 1 de marzo de 1884, fecha en que se celebra en Nicaragua el Día del Periodista. Cabezas, liberal, fue enviado al destierro, largo peregrinar que aún persiste. La periodista Silvia González, corresponsal de El Nuevo Diario en Jinotega, se vio forzada abandonar el país luego de recibir amenazas de muerte de simpatizantes del partido gobernante. En septiembre de 2011 salió de Nicaragua para evitar cumplieran su propósito. En octubre de 1884, Rigoberto Cabezas fue expulsado a Guatemala acusado por el presidente Adán Cárdenas (1883-1887) de conspirar contra los sagrados principios de la Libertad de Prensa. Un pretexto para librarse de sus críticas. Las desavenencias entre Cabezas y Rivas abortaron el proyecto. Diario de Nicaragua despareció porque Cabezas criticó a varios ex gobernantes de filiación conservadora.

El 1 de julio de 1915, Juan Ramón Avilés, fundó La Noticia. Liberal doctrinario logró que el diario bajo su dirección alcanzara un liderazgo indiscutible durante varias décadas. Una de las cualidades más notorias fueron sus editoriales. Publicados en la portada, con capacidad de síntesis, igual demostró Hernán Robleto en el diario Flecha. Bastaban seis a siete líneas para condensar su pensamiento. La oposición de Avilés al militarismo, su sentido nacionalista y su aversión al somocismo son notorios a través de los años que La Noticia estuvo bajo su dirección. En sus páginas brilló con luz propia Salomón Barahona López, mejor conocido por todos nosotros como Chilo. Caricaturista inspirado, creador de Panchito y la Rana. Sufrió el atropello somocista. Imperturbable prosiguió su camino demostrando que los poderosos sufren y malquieren a los caricaturistas.

Aunque Pedro Belli y Gabry Rivas fundaron el diario La Prensa (2 de marzo-1926), Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, conservador, afianzó y dio continuidad al proyecto. La incorporación de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (1948) como codirector del diario, significó un giro sustantivo al que mantenía La Prensa. Desde el primer día renovó su compromiso editorial elaborando una especie de decálogo al que ajustaría el diario sus responsabilidad informativa. Condujo La Prensa durante 30 años hasta convertirla en un diario prestigioso, centro de impugnación al somocismo y primer medio en generar opinión pública en nuestro país. Cuando uno revisa su quehacer pareciera que nació escribiendo. Después de su trágica muerte se cumplió uno de sus más caros deseos: ser recordado como siempre lo deseó: como un periodista insobornable, combativo, llenó de júbilo. Ni las balas han podido acallar su voz. Sus lecciones gozan de una actualidad inusitada.

Danilo Aguirre y Pedro Joaquín Chamorro
En La Prensa capitaneada por Pedro Joaquín, Alberto Mora Olivares (AMO), desnudaba las tropelías del tercer Somoza. Creador de Nicasio, perturbaba el sueño del tirano. Dueño de un humor dulce introdujo la caricatura nicaragüense por nuevos rumbos. Lo suyo siempre fueron tres o cuatro viñetas, rompiendo con la tradición de recurrir a un solo cuadrito. En un relevo magistral llegaría Róger Sánchez Flores. Encumbró la caricatura nicaragüense internacionalizándola. Polidecto, su avispada creación, gozó del aprecio de los nicaragüenses. Tuvo el coraje de ratificar el carácter anti poder de la caricatura. Liberó sus demonios y se mofó del sandinismo, mostrando el filo cortante de sus trazos. La respuesta inmediata fue la censura. Sin embargo persistió. No se amilanó. En poco tiempo desplegó su ingenio y creatividad consagrándose como un avezado erotómano. Con su Humor erótico hizo que su maestro Rius siguiera los pasos de su discípulo.

Julio César Sandoval
La Mundial es impensable sin Manuel Arana Valle y Julio César Sandoval. El visionario y el poeta conjugaron talentos. El primero creando el sistema más completo de repetidoras a lo largo del país y el segundo levantando sobre roca maciza el cuadro dramático que hizo de la Mundial la emisora más escuchada del país. La número uno en todo, rezaba su eslogan. Manuel Arana se percató que si quería trascender en el mundo de la radiodifusión, no le quedaba otra alternativa que salir de Granada. El fundador de Radio Sport (1943) y la Mejor (1947), antecedente inmediato de la Mundial, inauguró las transmisiones en amplitud modulada el 1 de marzo de 1948. Julio César Sandoval sigue siendo maestro de maestros. Nadie ha sabido modular la voz como lo hacía Sandoval desde los micrófonos. Sin pretenderlo fue además el primer editorialista radial, después de haber aceptado la invitación de Rodolfo Tapia Molina (1957) de hacerlo para Radio Informaciones.

Ofelia Morales
En este apretado cuadro resplandece Ofelia Morales, primera en recibir la distinción como mejor maestra de educación primaria en 1964 de manos del presidente René Schick. Escribió para La Noticia, Flecha, La Prensa y El Nuevo Diario. Inquieta, sindicalista, estudió periodismo en la recién fundada Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Nicaragua (1960). Jamás claudicó en sus luchas. Otro grande, Ignacio Briones Torres, controversial, bohemio, oscilante, conversador como pocos, dueño de la biblioteca más completa sobre periodismo nacional,  su veteranía y magisterio alcanzó hasta el presente siglo. Jamás dejó de escribir. Nacho fundó el semanario Impacto (1958), supo reivindicar los intereses populares. No solo conocía la historia del periodismo nacional, también recitaba de memoria distintos episodios de nuestra historia sociopolítica. Daba la impresión que ahí había estado. Sin duda existen mucho más hombres y mujeres de prensa .

Entre los pioneros cabe señalar a Enrique E. Gottel, Fabio Carnevalini y Anselmo Fletes Bolaños, asesinado por la marinería estadounidense mientras guardaba prisión; luego vendrían Hernán Robleto, Salvador Buitrago Díaz, Ramón Sáenz Morales, Adán Selva, Pablo Antonio Cuadra, Leonardo Lacayo Ocampo, Manolo Cuadra, Manuel Díaz y Sotelo, José Francisco Borgen, Alex Caldera Escobar, Manuel Pinell, Xavier Chamorro Cardenal, Pedro Rafael Gutiérrez, Ramiro Abaunza Salinas, Horacio Ruiz, Manuel Eugarrios, Francisco Hernández Segura, Buenaventura Selva, Gustavo A. Montalván, Oscar Leonardo Montalván, William Ramírez, José Esteban Quesada, y tantos otros que desde diferentes posiciones político-ideológicas dejaron su impronta en la sociedad nicaragüense. Son hacedores y cronistas de nuestra historia pasada y reciente. Sus registros son indelebles. Continúan siendo referentes inevitables en un país que todavía lucha por una libertad de expresión plena, auténtica, verdadera.
                                                                 
  *Fotografías tomadas de Internet



martes, 30 de julio de 2013

Legislación mediática en Latinoamérica


I.- Contexto. El creciente poder de los medios, su impermeabilidad y falta de apertura a la crítica, exclusiones recurrentes de determinados actores sociales, políticos, económicos y culturales, una tendencia irreversible hacia la concentración, colusión de intereses y el incumplimiento persistente de normas éticas y deontológicas inducen a académicos y expertos a proponer cuerpos normativos para poner fin a este conjunto de inequidades. En otras ocasiones las críticas y señalamientos sobre corrupción y la forma inadecuada que algunos gobiernos ejercen el poder, resultan intolerables para la clase política. Ante la imposibilidad de lidiar con medios ajenos a su influencia inmediata, optan por establecer leyes encaminadas a silenciar y castigar a quienes disienten de sus posiciones. En este caso asumen como propias las formulaciones provenientes del sector académico pervirtiéndolas y desnaturalizándolas. Sirven de pretexto para imponer legislaciones punitivas.

A lo largo de los últimos cinco años, gobiernos de derecha e izquierda han coincidido en la necesidad de regular el funcionamiento de los medios. La aprobación de leyes en Venezuela, Argentina, México, Honduras, El Salvador y Ecuador son síntomas evidentes de la propensión por legislar en el campo mediático. No todas las leyes aprobadas tienen los mismos alcances y esconden iguales propósitos. El denominador común proviene de la voluntad política expresa de gobiernos y políticos por mediar en un terreno sumamente sensible y de enormes repercusiones en el campo de las libertades ciudadanas. Las razones por las cuales se emitieron en México, Honduras y El Salvador no son las mismas por las que se aprobaron en Venezuela, Argentina y Ecuador. Existe un mar de distancia. Las alientan distintos motivos. El examen de cada una de estas leyes permite corroborar sus diferencias y deducir las motivaciones que encubren.

Logos Televisa y TV Azteca. Fuente:changoonga.com
II. México.- En México los diferentes intentos para revertir el duopolio constituido por Televisa y TV Azteca habían fracasado. El sector académico mantuvo posiciones beligerantes buscando liquidar el poder que ejercían ambos conglomerados en la sociedad mexicana. El problema se vio agravado por el crecimiento desmesurado de América Móvil. Carlos Slim se adueñó del sector de las telecomunicaciones (domina el 90% de la telefonía fija), una posición privilegiada. Los académicos han sido reacios a la concentración mediática. La familia Azcárraga, principal accionista de Televisa (controla el 70% de televisión abierta en México), siempre supo maniobrar y torpedear las iniciativas que trataban de romper su hegemonía. El acuerdo tripartita traducido en ley por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido de Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), no tiene retroceso. El quiebre de estos mastodontes vislumbra cambios significativos.

Testigos
Firma del Acuerdo Nacional en Honduras.
5 Junio 2013. Fuente: elheraldo.hn
III. Honduras.- En Honduras, buscando cómo evitar la intromisión de la Asamblea Nacional, diferentes Asociaciones de Medios de Comunicación, el Colegio de Periodistas y representantes de las iglesias católicas y evangélicas, aprobaron un Acuerdo Nacional por la Promoción de una Cultura de Paz y Libertad de Prensa (Mayo-2013). El documento contiene siete artículos y hace profesión de fe por promover la institucionalidad del país, la unidad de los hondureños y especialmente evitar escenas escabrosas en los canales televisivos. Un acuerdo de autorregulación. En Nicaragua este mecanismo no funciona. Los canales televisivos 8 y 10 continúan violando los derechos humanos de las familias más humildes. Jamás han querido escuchar los llamados encaminados a evitar lesiones en la dignidad de las personas, honra,  privacidad y derecho de imagen. Esclavos del rating no entienden que existen otros valores y principios más importantes que sus intereses comerciales.

El Parlamento salvadoreño aprueba una ley sobre el derecho de rectificación y respuesta
Día que se abrobó en El Parlamento salvadoreño la ley
 sobre el derecho de rectificación y respuesta. Fuente: EFE
IV. El Salvador. En El Salvador las principales fuerzas parlamentarias acordaron aprobar la Ley Especial del Ejercicio del Derecho de Rectificación o Respuesta (Julio 2013). Su intención es preservar los derechos al honor, intimidad personal y familiar y a la propia imagen en concordancia con el irrestricto ejercicio de la libertad de expresión e información. ¿Qué motivó la decisión de los políticos salvadoreños? ¿Será que los medios hacen caso omiso al ejercicio pleno de estos derechos? ¿Tienen o no razón los académicos en exigir que se respete y garantice el derecho de réplica de quienes se sienten agraviados? El derecho se ejerce mediante petición escrita ante el medio de comunicación, dirigido al gerente, director editorial, jefe de redacción o su equivalente. La acción procesal solo puede ejercerse cuando los medios se nieguen a recibir la solicitud, no la publiquen, le hacen saber que no lo harán, o bien en caso de publicarla sin respetar lo dispuesto en la ley. La negativa abre paso a la instancia jurídica.

La ley de medios fue defendida por intelectuales, trabajadores y militantes.
Marcha en defensa de Ley de Medios Argentina. 2012. / eldiario.com.ar
V. Venezuela y Argentina.- El presidente Hugo Chávez creyó que la mejor manera de confrontar los medios era mediante la promulgación de una ley cuya finalidad inocultable estaba encaminada a frenar la crítica. Tenía años de querer invadir estos predios. El golpe fallido de 2002 dejó el camino despejado. Nadie puso en duda que RCTV alentó al grupo que perpetró su detención y auspició el golpe. Sus excesos fueron convertidos en ley (Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, reformada en 2010). La ley Argentina (Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Octubre 2009) ha sido considerada como una de las leyes más completas y mejor elaboradas en América Latina. Frank Larue, Relator para la Libertad de Expresión de la Organización de Naciones Unidas ha elogiado su contenido en cónclaves y seminarios. En Guatemala se lo escuché decir por primera vez. Igual dijo en San Salvador. Medios y periodistas argentinos no logran ponerse de acuerdo acerca de estas bondades.

Protestas de algunos parlamentarios en el Parlamento
Ecuatoriano el día de la votación. Fuente: SUR1810.com
VI. Ecuador.- El caso ecuatoriano ha sido el más polémico. La aprobación la Ley Orgánica de Comunicación (Junio 2013) por parte de la Asamblea Nacional vino a ser el desenlace de los frecuentes choques del presidente Rafael Correa con medios, periodistas y Organizaciones No Gubernamentales. Su característica sobresaliente es su carácter intrusivo. Establece normas deontológicas a las que deben sujetarse medios y periodistas, entre el fárrago de disposiciones, su aspecto más discutible está centrado en la Regulación de Contenidos (Título IV). El carácter pormenorizado con que fue redactado (Artos. 60-69)  y las multas pecuniarias, forman parte de la historia universal del absurdo. Las buenas intenciones quedan anuladas por las atribuciones otorgadas al Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación. Su carácter excluyente (deja fuera al sector privado, Art. 48), desnuda sus objetivos. Pretende ejercer control absoluto a través de organizaciones afines.

Portados algunos medios de ALat / andes.info.ec
En América Latina todavía no se ha podido lograr un equilibrio entre los diferentes actores mediáticos. La ley ecuatoriana aunque incorpora en el Consejo Consultivo a un representante de los catedráticos universitarios de las facultades de comunicación y a un representante estudiantil, deja igualmente sin representación al sector privado. Contrario a la Ley Especial del Ejercicio del Derecho de Rectificación o Respuesta salvadoreña que manda a los medios archivar por un plazo de 60 días calendario copia de sus publicaciones, la ley ecuatoriana impone 180 días. Las facultades que confiere al Consejo de Regulación son omnímodas. El afán desmedido por determinar los contenidos, las lecciones de periodismo que dicta en su articulado y la laxitud con que fue redactada se presta a interpretaciones extensivas de parte de las instancias creadas para su ejecución.  Una puerta abierta al abuso.    

Las diferencias para el ejercicio del derecho de respuesta en la legislación salvadoreña y ecuatoriana son sensibles. Mientras en la salvadoreña la denegación de los medios habilita al ofendido ejercitar el reclamo ante los Jueces de Paz sin necesidad de firma de abogado ni por medio de procurador, en la ley ecuatoriana la calificación final queda en manos de la Superintendencia de la Información y Comunicación. En el primer caso se respeta el debido proceso mediante una audiencia de aportación de pruebas para que las partes discutan y respalden sus pretensiones. En el segundo, la legislación ecuatoriana deja en manos de las autoridades administrativas la determinación de su publicación. En el Estado de Derecho el agotamiento de la vía administrativa abre la vía judicial no la suplanta ni superpone. La ley ecuatoriana elimina la participación de las instancias judiciales en el ejercicio del derecho de respuesta. La decisión administrativa adquiere carácter de cosa juzgada.

La distribución del espectro radioeléctrico guarda similitud con la ley Argentina. El 33% está reservado para la operación de medios públicos, 33% para medios privados y el 34% está destinado para medios comunitarios. Las frecuencias cuyo plazo expiró podrán ser renovadas respetando la distribución que haga la autoridad de telecomunicaciones para medios privados y comunitarios. Se les otorga un puntaje inicial equivalente al 20% pero quedan sujetas a concurso (Art. 107). No existe renovación automática. La norma que rige los medios públicos es completamente distinta. La adjudicación es directa. No está sujeta a ninguna contingencia. Contrario a lo que ocurre en Nicaragua, donde los diputados jamás se han preocupado por evitar la concentración mediática establecida en el Art. 68 constitucional, la ley ecuatoriana prohíbe los monopolios. ¿Funcionará en la práctica? ¿No consentirá la simulación ni la aparición de testaferros como ocurre en nuestro país?     

Fuente: Internet
VII.- Conclusión.- Legislar sobre medios induce siempre a preguntarse sobre quiénes lo hacen y con qué intenciones. Siempre será necesario interrogarse, ¿para qué legislar? El desempeño de los gobernantes resulta un indicador imprescindible para conocer qué les anima a dictar leyes de medios. Aunque resulta indispensable que los dueños de medios entiendan de una vez que la libertad de expresión es un derecho inalienable que asiste al conjunto de la sociedad. La censura explícita, conflictos de interés, el manto de protección que imponen a favor de ciertos sectores, su rechazo a la rendición de cuentas, arrogancia y parcialidad manifiesta, la adulteración deliberada de los hechos, las medias verdades y las medias mentiras, son un caldo de cultivo para alimentar extrapolaciones de las que echan mano  políticos y gobernantes para amedrentarlos y silenciarlos. Como muestra de compromiso democrático ¿están dispuestos abrir sus agendas, propiciar el pluralismo y alentar la tolerancia?             


jueves, 25 de julio de 2013

Medios y periodistas atraviesan tempestad

La separación abrupta de Onofre Guevara de El Nuevo Diario es una mala señal para el estado de salud de la libertad de expresión en Nicaragua. Cada vez más se reducen los márgenes para el pluralismo y la existencia de la tolerancia


Abuso
Una vez más se impuso la cadena televisiva nacional en abierta violación a la Ley de Telecomunicaciones. Telcor ni siquiera se atuvo al Acuerdo Administrativo 013-2010. En esta disposición nacida de la nada. Telcor obliga a las estaciones televisivas la reserva de un canal por cada 32 a 38 canales y así sucesivamente. El 19 de julio no respetó la decisión antojadiza que dio origen a la creación del acuerdo.

Eliminados
Como acostumbra mandó a poner en negro las pantallas de los canales de TV Cable. Esta práctica reiterada ha encontrado la oposición de los televidentes, quienes han reclamado a las empresas oferentes de estos servicios, sin que hasta la fecha hayan obtenido respuesta. Ni positiva ni negativa. La empresa Claro, la mayor servidora de la TV Cable ha optado por hacerse la desentendida.

Razones
La forma que procede Claro se presta a diversas interpretaciones. ¿Debemos entender su silencio como una forma de volver evidente que se trata de una imposición gubernamental? ¿Su mutismo obedece a que no desea mal disponerse con el ente regulador? ¿Si una empresa cumple cabalmente con las disposiciones establecidas en la ley qué motivaciones tiene para no cumplir sus contratos con los abonados?

Privilegios
¿A quién se debe una empresa de servicios sino a sus clientes? ¿No será que Claro ha obtenido privilegios especiales que impiden formular cualquier tipo de cuestionamiento a Telcor? ¿Su condición cuasi monopólica podría verse amenazada? ¿Los soportes sobre los que sostiene su liderazgo no son lo suficientemente sólidos? ¿Teme perder ascendiente ante las autoridades de Telcor?

Censurado
La guillotina amortajó la cabeza de Onofre Guevara López, columnista de El Nuevo Diario. La columna 1008 que debió aparecer en la página de opinión de ese medio el día de hoy, martes 23 de julio ya no pudo ser. La censura eliminó su condición de periodista de ese medio de comunicación. Los dueños de El Nuevo Diario han venido eliminando de manera progresiva las voces disidentes.

Señalado
Guevara señala directamente a Luis Rivas, Gerente General de Banpro, como responsable de su defenestración. Ve su separación como resultado lógico de la colusión de intereses entre el poder económico y el poder político. Insiste en señalar que la razón específica por la cual adquirieron ese medio de comunicación fue con el afán de hacer negocios. Al menos así lo dijeron en su primer comunicado.

Mala señal
La separación abrupta de Guevara es una mala señal para el estado de salud de la libertad de expresión en Nicaragua. Cada vez más se reducen los márgenes para el pluralismo y la existencia de la tolerancia. En el mismo momento de su llegada los nuevos dueños suprimieron Don Procopio y Doña Procopia, columna incisiva y cargada de humor, ese ingrediente que los poderosos no saben cómo lidiar.

El Alacrán
Después le llegó el turno al suplemento dominical El Alacrán, una de las pocas publicaciones humorísticas del país. Su eliminación, pretextaron sus dueños, obedeció a razones estrictamente económicas. Nosotros jamás dimos crédito a las afirmaciones de sus propietarios. Se trató simple y llanamente de una decisión para quedar bien con el gobierno. El tiempo ha venido a darme la razón.

Pronóstico
Vuelvo a insistir, la separación definitiva del caricaturista, Pedro Xavier Molina, solo es cuestión de tiempo. Los cambios radicales en la política informativa y editorial de El Nuevo Diario no presagian nada bueno, sobre todo para quienes ejerzan su derecho a criticar al gobierno. La eliminación del periodismo investigativo y noticias sobre el acontecer político fueron las primeras decisiones de sus nuevos dueños.

Renunció
Periodistas y medios han difundido la renuncia irrevocable del director en funciones de El Nuevo Diario, León Núñez. Adujo que las razones por las cuales optó por irse se debe a la intromisión sistemática del gerente general de Banpro, Luis Rivas. Expresó que las interferencias eran sistemáticas, incluso llegó a vetar su autoridad en diferentes momentos, incluyendo la página de opinión.

Invariable
La política informativa del gobierno continúa invariable. No importa la existencia de la Ley de Acceso a la Información Pública. Su desconocimiento es congruente con la determinación de no brindar información a los pocos medios ajenos a su influencia. Ojalá esto no implique la autocensura de parte de periodistas y medios que todavía fiscalizan el comportamiento de las instancias del Estado.

Ajenos
Mientras medios y espacios críticos se reducen a la mínima expresión, el sector empresarial se mantiene ajeno. ¿Es pensable el juego democrático sin la presencia de medios y periodistas que insistan en criticar el poder? ¿La afirmación que sin libertad de prensa no es posible la democracia es un simple eufemismo? Estos medios han apostado por la defensa de las libertades ciudadanas. 

Voces
¿A quién beneficia la existencia de un discurso monotemático? ¿Al conjunto de la sociedad nicaragüense? ¡Nunca! La convivencia democrática demanda la presencia de múltiples voces. La concentración de la televisión en VHF (Canales 2 al 13) en dos manos, se traduce en una reducción sustantiva del pluralismo en todas sus manifestaciones. Los canales de expresión siguen constriñéndose.

Muestra
El periodista David Rivera, miembro del cuerpo periodístico de Canal 12, el único canal en VHF libre de ataduras oficiales, manifestó en la audición de anoche de Noticias 12, que había sido impedido de dar cobertura a la reunión que celebró el ministro de finanzas con directivos de la UNAM. Una muestra inobjetable de la discriminación que sufren algunos medios y periodistas de parte de funcionarios de gobierno.
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Guillermo Rothschuh Villanueva. Director del Observatorio de Medios-CINCO.
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miércoles, 5 de junio de 2013

Una profesión asediada





El periodismo continúa siendo una profesión riesgosa, llena de sobresaltos, cargada de tensiones, objeto de suspicacias, vituperada por los políticos, amenazada por los gobernantes, intervenida por los anunciantes, acechada por el narcotráfico, justamente valorada por la ciudadanía. Según el contexto donde se ejerza padecerá los apremios del poder, estará sometida al hostigamiento constante, evitará la condescendencia y se convertirá en un auténtico contrapoder. Nunca cejará en la búsqueda de la verdad y a pesar de los tiempos aciagos -asistimos a una mercantilización galopante de la información- siempre habrá voces que no transarán con los poderosos. Ese pequeño margen que aún queda, será bastión irreductible para poner en evidencia las corruptelas, los abusos de poder, el enriquecimiento ilícito, los atropellos y violaciones a las leyes.

El verdadero periodismo siempre resultará incómodo y refractario a los poderes establecidos. Esta ha sido su esencia y por mucho que haya sido pervertido por algunos palafreneros, hay quienes no transigen ni deponen sus banderas. Las formas contemporáneas de sometimiento han cambiado, las políticas de cooptación son ensayadas por gobernantes, políticos y empresarios. Se trata de someter sus políticas editoriales e informativas, comprar medios y espacios para acallar voces, premiar a los sumisos y castigar a quienes se niegan hacer coro a sus veleidades. Los gobernantes cada día se convencen lo lesivo que resulta recurrir a la censura directa. No habrá cierres intempestivos ni impondrán mordazas. Los costos resultan demasiado altos en relación a los réditos obtenidos.

Evitan las multas y los juicios punitivos, la historia enseña que gobiernos que acuden a estos expedientes, en vez de mostrar fortaleza, muestran sus debilidades y su animadversión hacia medios y periodistas. Solo en situaciones extremas recurrirán al uso de la fuerza y brutalidad descarnada. En la medida que extiende su radio de influencia ensayarán otras acciones igualmente eficaces. El control de la publicidad tanto gubernamental como privada es una muestra elocuente. Será canalizada hacia aquellos medios que resultan susceptibles a sus requiebros. La cuantía dependerá de su efectividad y alcance. Entre mayor sea el nivel de aceptación del medio y el prestigio que goza el periodista, podrán recibir pautas publicitarias. En muchos casos la autocensura terminará imponiéndose. En la mayoría de las ocasiones ese es su propósito confeso.

Con el auge de los medios audiovisuales, resultará efectivo posponer de manera indefinida la revalidación de las licencias. No tendrán prisa en emitir leyes o decretos que pongan fin a la agonía que esto genera. Instalaran la incertidumbre como mecanismo paralizante y esta planeará sobre sus cabezas como una amenaza permanente. Entre mayor el tiempo transcurrido para la renovación de las licencias, los dueños de estaciones de radio y televisión, serán consumidos por la desesperación. Los gobernantes han aprendido a medir y calcular los tiempos con precisión milimétrica. El arte de la política consiste en hacer del tiempo un aliado permanente. Sin medios audiovisuales el ejercicio del periodismo se paraliza. Entra en un letargo alucinante. Algunos espacios radiales y televisivos van desapareciendo. Dejan de existir.
Ciertos anunciantes tratan de evitar contradicciones con los gobernantes. El destino de la publicidad cambia de rumbo según quien detente el poder. Los mayores porcentajes van hacia medios y periodistas afines con las políticas gubernamentales. Una revisión de su comportamiento desde 1990 arroja estos resultados. No quieren que la publicidad pautada a periodistas y medios disidentes sea interpretada como una forma de apoyo a sus políticas informativas y editoriales. La mediatización resulta fácilmente perceptible. Ante la resistencia de medios y periodistas a intromisiones obscenas, anunciantes y gobernantes vienen apostando por disponer de su propio aparato mediático. Con esta determinación tratan de evadir la responsabilidad de rendir cuentas a la ciudadanía. Prefieren hacerlo en su remanso alcahuete. ¡Para eso fue creado!

Algunos anunciantes trazan una línea divisoria entre buenos y malos. Los buenos son quienes sirven y se pliegan a sus dictados. La revoltura de haberes inhibe a los medios bajo su tutela a informar lo que acontece en el vasto mundo de sus intereses económicos. Los márgenes para escuchar a la ciudadanía se estrechan. Esta situación exige un debate a fondo sobre la propiedad de los medios en Nicaragua. Un tema medular debido a que los medios cumplen funciones de servicio público, gozan de muchas prerrogativas y están obligados a informar sobre lo que pasa en su entorno. Mientras continúe este proceso resulta imposible pensar en políticas informativas y editoriales amplias. El derecho a disentir ha venido siendo proscrito. La libertad de expresión está siendo falsificada y pervertida. Nadie puede señalar sus exabruptos sin temer a la descalificación y persecución implacable de sus acólitos.

El atrincheramiento de los dueños y dirigentes de El Nuevo Diario demuestra el rechazo de ciertos medios de aceptar y propiciar el debate público. Ante estas actitudes y la incomodidad que les provoca el disentimiento ciudadano, el Observatorio de Medios-CINCO se ha preocupado que los medios visibilicen a mujeres, niñez, adolescencia y jóvenes y ha demandado un mejor trato para las etnias y pueblos originarios. También hemos reivindicado los reclamos de las personas discapacitadas. No les ofrecen trabajo pese a contar con los mismos conocimientos, destrezas y habilidades que las demás personas. Nuestra condena a la nota roja ha sido explícita. Es infamante y violatoria de los derechos humanos. ¿Deberíamos callar ante la decisión de El Nuevo Diario de reducir a la mínima expresión el trabajo del CENIDH, en denunciar y defender derechos elementales violados o conculcados por los poderes públicos? ¡Eso parece que quisiéramos que hiciésemos!

La mayoría de los medios fiscalizan la gestión pública, contradictoriamente se muestran renuentes a rendir cuentas ante la ciudadanía. No pueden ni deben colocarse por arriba del conjunto del resto del entramado sociocultural, político, económico y educativo del país. A través del Observatorio -con sus aciertos y limitaciones- hemos puesto en agenda la necesidad de conferir un nuevo estatuto a las mujeres periodistas. Es inconcebible que siendo mayoría en las salas de redacción y disponiendo de iguales capacidades, no se les confíen cargos de dirección. Con justicia hemos celebrado que los canales 4, 6, 12, 13, 14, 15 y 23 no hayan acogido la nota roja. La Prensa y El Nuevo Diario se distinguen por su receptividad a las peticiones formuladas por las mujeres, en la búsqueda de un trato más digno y humano. Nuestra posición ha sido evitar la violencia mediática y la re-victimización de las mujeres que de manera cotidiana realizan Crónica TN 8 y Acción 10.
¿A qué factores atribuir que El Nuevo Diario y Canal 2 hayan renunciado a criticar el poder? En sociedades como las nuestras donde la división de poderes no funciona, los medios deben asumir su papel de contrapoder. El Observatorio ha sido firme en la defensa de la libertad de expresión. Si en algo hemos persistido ha sido en exigir a los poderes establecidos respeto y cero agresiones contra medios y periodistas nicaragüenses. El análisis de los medios oficiales y la falta de entrega de información de parte del gobierno e instituciones controladas por el partido gobernante, vuelve apremiante el cumplimiento de la Ley de Acceso a la Información Pública y la práctica de un periodismo más beligerante. ¿Cómo no acoger entonces las críticas formuladas contra El Nuevo Diario ante su silencio frente a temas políticos de interés ciudadano? ¿La inexistencia y supresión que hizo del periodismo investigativo a quién beneficia? ¿A sus lectores? ¡Nunca!

¿No sería contradictorio que el Observatorio callara ante la dimisión de El Nuevo Diario frente al manejo de la cosa pública? ¿Debe preocupar o no la exclusión que hizo de la columna Hablemos de Abuso sexual? ¿Deberíamos haber permanecido impasibles ante la censura que ejercía sobre la Columna Semanal del Observatorio de Medios-CINCO, eliminando las críticas a ese medio y el reconocimiento a otros medios y periodistas? ¿Debería callarme ante el cierre de El Alacrán? ¡La reacción ciudadana indica lo contrario! Las políticas editoriales e informativas no deben ser intervenidas por una corporación bancaria. Inquieta la desaparición de los programas matutinos de opinión en la televisión, con la honrosa excepción de los canales 12 y 15. La creación de un duopolio televisivo causa desasosiego. El adelgazamiento del pluralismo tiene efectos nocivos para la convivencia democrática.

El Observatorio se ha comprometido seriamente en el análisis y estudio de los medios de comunicación en Nicaragua. Un total de once estudios especializados sobre diversos aspectos entre los que sobresalen Periodismo y elecciones municipales, Cobertura Electoral, Los corresponsales, una mirada al país, El estado de la libertad de expresión en Nicaragua 2007-2008, forman parte de nuestro compromiso con audiencias y lectores. La columna donde registramos aciertos y desaciertos va por las doscientas siete semanas. Nos hemos ocupado acerca de la urgencia y necesidad que Telcor responda a los intereses de los usuarios y se encarrile por los senderos de la legalidad. Continúa actuando por las vías de hecho. Jamás ha sido receptivo a los reclamos de los suscriptores de la TV Cable. Es posible que hayamos incurrido en insuficiencias y errores. Pedimos disculpas nuevamente por no poder abarcar el universo de medios nacionales.

En un panorama adverso como este debemos sentirnos regocijados que aún quedan medios y periodistas que continúan criticando y ejerciendo su función crítica. Una posición  altamente onerosa. El avasallamiento se impone. La publicidad oficial y los anuncios de grandes consorcios son negados o retirados. Objeto de suspicacias, discriminados, hostilizados y mirados de reojo, asumen riesgos y continúan dignificando el periodismo y solidarizándose con la ciudadanía. ¿Importa o no a los nicaragüenses la supervivencia de este tipo de periodismo? ¿Están conscientes de su importancia y significado? ¿Se han percatado que ante el debilitamiento y desprestigio de la clase política cumplen una función valiosísima en la defensa de sus derechos? ¿Entre menor sea el número de medios y periodistas no temen que un día esas voces sean apagadas? ¡Escucharemos una sola voz y una versión edulcorada de lo que ocurre en Nicaragua!